Presented in Spanish, the beloved Prayer of St. Francis, often called the Peace Prayer, has inspired countless souls to embrace humility, service, and self-giving love. While traditionally attributed to St. Francis of Assisi, it beautifully captures the spirit of his life—a total surrender to God’s will and a burning desire to be an instrument of His peace.
Señor, házme un instrumento de tu paz: donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón, donde haya discordia, ponga yo armonía, donde hay error, ponga yo verdad, donde haya duda, ponga yo la fe, donde haya desesperación, ponga yo esperanza, donde haya tinieblas, ponga yo la luz, donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Oh, Señor, que no me empeñe tanto en ser consolado como en consolar, en ser comprendido, como en comprender, en ser amado, como en amar; porque dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado, muriendo se resucita a la vida . Amén.
La “Novena para Peticiones Imposibles” es una poderosa devoción que se reza durante nueve días consecutivos para presentar ante la Santísima Virgen María aquellas peticiones que parecen imposibles o muy difíciles de lograr. La Madre de Dios, en su infinita misericordia y como intercesora nuestra ante su Hijo Jesús, escucha nuestras súplicas más desesperadas y nos concede las gracias que necesitamos.
Novena para Peticiones Imposibles
Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
V – Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R – Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Virgen de la Encarnación, mil veces te saludamos, mil veces te alabamos por tu gozo cuando Dios se encarnó en ti. Porque eres Virgen tan poderosa y Madre de Dios, concédenos lo que te pedimos por amor de Dios.
[Exprese su petición.]
[Luego, repita las oraciones anteriores para su segunda petición]
[Luego, repita las oraciones anteriores para su tercera petición]
CONCLUSIÓN:
Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorado tu asistencia y reclamado tu socorro, haya sido desamparado. Animado con esta confianza, a ti acudo, oh Virgen de las vírgenes, Madre mía. A ti vengo, ante ti me presento, pecador y doliente. Oh Madre del Verbo encarnado, no desprecies mis súplicas, sino escúchalas y accédelas benignamente. Amén.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, en el cielo, en la tierra y en todo lugar. Amén.
The “Ave María” is the Spanish version of the Hail Mary, one of the most beloved and fundamental prayers in Catholic tradition, deeply rooted in Scripture. It combines words spoken by the angel Gabriel during the Annunciation (“Hail Mary, full of grace, the Lord is with thee” – Luke 1:28) with those of Elizabeth at the Visitation (“Blessed art thou among women, and blessed is the fruit of thy womb” – Luke 1:42), both found in the Gospel of Luke.
The prayer consists of two parts: the first half recounts these biblical salutations to Mary, while the second half is a heartfelt petition asking for her intercession – “Holy Mary, Mother of God, pray for us sinners, now and at the hour of our death.” This structure beautifully balances scriptural praise with supplication.
Dios te salve, María, Llena eres de gracia, El Señor es contigo, Bendita tú eres entre todas las mujeres, Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, Ruega por nosotros, pecadores, Ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
The Padre Nuestro is the Spanish version of the Our Father, the fundamental prayer that Jesus Christ taught His disciples as recorded in the Gospels of Matthew and Luke. This sacred prayer serves as the foundation of Christian worship and personal devotion, containing seven petitions that encompass our relationship with God, our daily needs, and our spiritual growth.
Padre nuestro, que estás en el cielo Sanctificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestra ofensas Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes en la tentación. Y líbranos de todo mal. Amén.