El Magnificat es el hermoso cántico de alabanza de la Virgen María que encontramos en el Evangelio de San Lucas. En esta oración, Nuestra Señora proclama la grandeza de Dios y su misericordia hacia los humildes. Es una de las oraciones marianas más importantes de la tradición católica y se reza tradicionalmente durante las Vísperas en la Liturgia de las Horas. Únete a nosotros en esta poderosa oración de gratitud y confianza en Dios.
El Magnificat
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.